Del Yo al NOSOTROS

Conversaba con una amiga, con quien comparto valores cristianos, respecto al rol del Coaching como herramienta de crecimiento personal, y rápidamente me increpó lo siguiente “…el Coaching propone a las personas que se sitúen como lo más importante de sus vidas y esto, lleva al individualismo y relativismo, causantes de la perdida de vigencia de valores como la solidaridad, compasión y hasta la humildad”.
En ese momento, y observando su real preocupación, fue que comencé a comprender, desde su mirada, como podríamos concebir en esta era de la consciencia el rol que ejercemos desde lo personal y lo colectivo en la meta de una vida y sociedad destinadas a generar bienestar y, porque no, realización y felicidad.
Es cierto que existen modelos de desarrollo y liderazgo que se basan en los logros individuales fruto de enfoques muy personalistas, sin embargo, también es real que el concepto de desarrollo sostenible, muy vigente en esta era en distintos ámbitos, no se centra en el presente ni en el individuo, sino más bien en lo colectivo y futuro. Este anhelo o necesidad solo es posible de alcanzar o satisfacer cuando el individuo logra superar las etapas del miedo, pasar de preocuparse por sus necesidades básicas y satisfacción personal (ego) y atravesar hacia una etapa de crecimiento basada en la trascendencia y servicio, alineada con el bien común en su organización, sociedad y planeta.
Pasar del Yo al NOSOTROS.
Volvemos a lo individual. No es posible, o al menos se hace más complejo, alcanzar Grandes Propósitos sin la oportunidad de un entorno seguro y protegido respecto a las necesidades básicas (Maslow nos lo hizo saber ya hace rato), sin recibir respeto y amor de nuestro de entorno y sentirse confiado en tu fuero más interno. Es a partir de ese último nivel donde iniciamos un viaje de libertad individual que nos lleva al propósito ambicioso, que solo se podrá lograr co-creando con los demás y sirviendo al bien común en todos sus niveles. No se puede compartir lo que no se tiene.
Un requisito para lograr llegar a cohesionar tu crecimiento personal con las intenciones del bien común es generar confianza. El primer nivel de confianza se desarrolla en la autoestima, sin ese paso previo será difícil mostrarte confiable y ganarte el respeto de tu entorno, vemos entonces que la ruta siempre inicia en la responsabilidad del YO y que no es para un camino necesariamente egoísta o individualista.
El autoconocimiento y gestión individual es y será aún más importante en el futuro desarrollo de las personas, de cara a su realización y propósitos, y por supuesto al de las organizaciones que las convoquen.
La confianza es un elemento de cohesión interna y externa, del mundo personal y del colectivo, muchas veces necesitamos de ayuda para construirla en lo personal y de ardua disciplina para sostenerla en lo colectivo, se necesitan también reglas claras, autenticidad y respeto. Respeto a ti mismo, a tus pares de equipo, a tus compromisos asumidos y a tu estructura de valores.
Me gustaría cerra este artículo agradeciéndole a esta amiga por su cuestionamiento, ya que me lleva a precisar mi convicción respecto al desarrollo del potencial individual de las personas y su vinculación al propósito del bien común en las organizaciones y sociedad en búsqueda de desarrollo sostenible y trascendente. La importancia de reconocer los valores que guían esta ruta, alejados del miedo y en lo posible del ego, buscando crecer desde una mirada personal a una mirada colectiva, co-creando oportunidades, siendo más solidarios, respetuosos y comprometidos.

Supervivencia en el siglo XXI

 

Ya ingresamos al año 16 de este nuevo siglo y la tendencia es muy clara, los retos están cada vez más en lo intrínseco que en lo extrínseco. En lo que “llega” de dentro y no principalmente lo que “llega” de fuera. El segundo tramo del  siglo pasado fue marcado por las demandas de los Baby Boomers, Yuppies, Gen X, Gen Y, estas últimas marcan también las demandas del nuevo siglo. El siglo XX incrementa la expectativa de vida a través de la mayor conciencia en prevención de salud y tecnología médica. Incrementa también el acceso a la información y la instrucción. Facilita la comunicación a distancia y entornos virtuales. En el siglo XX aprendimos a defendernos de los ataques a nuestro cuerpo y logramos tener mayor vitalidad para aprovechar mejor lo que nos ofrece el entorno, el disfrutarlo y algunas veces explotarlo. Se consolidó la era del conocimiento, recordemos que ya autores como Peter Drucker en su libro “Landsmarks of Tomorrow” en el año 1959  acuñaba el término “trabajador del conocimiento”

Para el siglo XXI se trata de hacer productivo ese conocimiento. Hay mucho conocimiento que administrar, una red mundial interconectada de ideas y pensamientos dispersos no parece una opción final muy inteligente. El estar interconectados no nos garantiza nada sin ejercicio de la conciencia y propósito personal. Sin ideales elevados de autorreflexión, compasión, misericordia, cooperación. Espiritualidad en resumen.

En el siglo XXI el gran reto es asegurar nuestra supervivencia interior, luchar contra las enfermedades de la mente, gestionar nuestros pensamientos y emociones, ampliar nuestro círculo natural de empatía, optar por lo que realmente nos importa y valoramos. Vencer al ego. Hay mucho por aprender y desaprender.

¿Acaso, disfrutar del amor, tener más y mejores amigos, comunicarnos mejor, ser más felices no es el anhelo de muchos que ya disfrutan del bienestar extrínseco? ¿Qué  lo impide?

La Inteligencia Emocional, esa relación entre el pensar, sentir y actuar con proyección en el otro observador de la realidad será muy útil, pero cuando sea honesta en la intimidad de nuestro espíritu y deseo, cuando un alto nivel de autoconciencia nos aporte un alto nivel de espiritualidad.

¿Dónde buscar? pues dentro de nosotros mismos, en la abundancia de los dones recibidos, en lo que somos capaces de sentir, de aprender a pensar y sentir. Desarrollar nuevos circuitos y redes neuronales para no reaccionar como no deseamos, para atrevernos a hacer cosas distintas con motivación trascendente.

La fuente de supervivencia,  no sólo de bienestar físico, de disfrute de la existencia e impacto positivo en nuestro entorno, está dentro de nosotros mismos. Hay que mirar hacia adentro, aprender y desaprender.

 

El efecto “Año Nuevo”

Pasadas las celebraciones y la inundación (bienvenida por cierto) de mensajes, videos y otras modalidades de saludo que la tecnología nos ofrece hoy, no quiero dejar pasar este primer día útil del año para desearles mucho éxito en el 2016 que llega lleno de retos y oportunidades.

Recibido y festejado el año nuevo volvemos a la realidad con todo entusiasmo y expectativas renovadas, lo cual es muy bueno y placentero. La pregunta es ¿Cuánto dura? No quiero ser “aguafiestas” ni nada parecido, por el contrario mi intención en estas líneas es alentadora, exhortadora y comprometida con el optimismo que esta época del año nos permite y no se repite sino hasta el próximo fin de diciembre.

Quiero proponerles una sencilla manera de prolongar y mantener vigentes este estado de ánimo y disposición a través de este consejo, haz este pequeño ejercicio:

  • Toma un tiempo, pasada la algarabía, para hacer Plan Personal (PP) 2016
  • Iniciar el PP con un repaso de lo BUENO que pasó en el 2015, no seas conciso, expláyate, disfrútalo nuevamente así creas que son “pocas” cosas.
  • Intenta descubrir que FORTALEZAS (las tuyas) estuvieron detrás de todo lo BUENO que pasó. Revisa en el ámbito de la salud física, emocional, desarrollo intelectual, tus hábitos y conductas y espiritualidad.
  • Ahora revisa y lista las OPORTUNIDADES que puedes imaginarte en el 2016, haz una lista lo más grande posible, no importa si puedes considerarlas sueños, sueña!
  • Agrupa estas oportunidades de logro en el 2016 en grupos que las relacionan como: familia, pareja, trabajo, sociedad, amigos, etc. Revisa que alguna no quede vacía o poco satisfactoria para ti.
  • Ahora que ya re-conoces tus fortalezas y sabes de las oportunidades establece prioridades e impacto para este año en particular y pregúntate ¿Qué me impide lograrlas? Donde encuentres obstáculos, encontrarás tus oportunidades de mejora para el 2016.
  • Ahora llegamos al Plan de Acción. Ya sabes que deseas para este año, con que recursos cuentas y lo que te falta para conseguirlo, es momento de ser creativo, asignar recursos y hacer compromisos.
  • Finalmente, comparte tu plan con una o más personas de tu entorno, así te obligas indirectamente a “rendir cuentas”

Habrás notado que no te propongo revisar lo que falló, lo malo o aquello que no deseaste y no pudiste controlar, tampoco las mal llamadas debilidades,  necesitas enfocarte en todo lo POSITIVO , en tus sueños y anhelos. En mi experiencia como coach muchas de las razones que te impiden lograr lo que anhelas son creencias o pensamientos limitantes (descúbrelos dentro de ti) que al hacerlos conscientes puedes enfrentar y solucionar abriendo paso a más opciones creativas.

Recuerda que si quieres que las cosas en tu entorno cambien, pregúntate ¿Qué debo de cambiar yo? También recuerda que no estás solo y la fe en dios te ayudará.
No dejes pasar el Efecto Año Nuevo y hazlo ya!

¡Feliz año 2016 lleno de retos y oportunidades!

PEA (Pensamiento, Emoción, Acción) ciclo de trabajo para cambios profundos.

Una de las razones por las que elijo el formarme y trabajar en el ejercicio del Coaching fue la de encontrar una actividad que al realizarla me permita crecer durante el ejercicio de la misma. No dejo de aprender en cada sesión con cada persona que me pide acompañarla en la implementación de cambios que favorezcan sus retos y sueños. No dejo de aprender de cada ejecutivo que se propone ser mejor líder y ser humano. Con cada emprendedor que gesta su sueño en medio de una mezcla de ansiedad y optimismo, de mucha adrenalina!
Uno de los aprendizajes que más me sorprende es la forma que “verbalizamos” nuestras intenciones de cambio y como estas pueden llegar a parecer tan “desenganchadas” de las emociones y sentimientos que las preceden y pensamientos (creencias) que las activan.
Quiero detenerme en las Creencias, eso que pensamos y creemos de nosotros mismos y modula nuestra percepción de la realidad (y nuestra reactividad). Las creencias son los principios por los que nos guiamos, sean ciertos o no. Son, finalmente, los verdaderos criterios por los que actuamos y no necesariamente los que declaramos. Se manifiestan en los hechos, no en las palabras. Tus creencias van formando tu identidad (los de mi familia somos así, nunca tengo suerte, etc.) algunas nos sirven y potencian otras no, y nos LIMITAN. Estos extensos patrones inconscientes de pensamiento son difíciles de identificar a veces, las convicciones con más determinación están siempre más lejos de la conciencia.

Una historia de Pan Horneado:
El esposo miraba a su mujer poniendo el pan en el horno e intrigado le pregunta ¿por qué cortas los extremos del pan? porque ese es el modo de hacerlo, contestó ella. Al insistir el esposo en el cuestionamiento, la esposa afirma: así me lo enseño mi madre y además es la mejor forma para que el calor entre por los extremos y el horneado sea mejor y parejo, agregó que en términos estéticos las puntas no se veían bien, entre otras razones más.
En otra oportunidad el esposo se encuentra con su suegra y aun intrigado le hace la misma pregunta respecto del horneado del pan y esta respondió que así lo hacía, porque así lo hacia su mamá. La intriga se volvió insoportable y fue a preguntarle a la abuela, la anciana con extrañeza respondió de manera espontánea: así lo hago porque, de otra manera, no entraba en mi horno.
La elevación a criterio de una experiencia suele ser el inicio de una creencia. Somos lo que creemos y pensamos.

El Ciclo PEA y el Coaching con PNL

Si estamos conscientes que nuestras “reacciones” ante diversas situaciones están moduladas por nuestras emociones y estas activadas por nuestros pensamientos y creencias, entonces estaremos de acuerdo que no podemos emprender un proceso de cambio real sobre la “reactividad” sobre el “personaje” ya que si la creencia se mantiene, la “orden oculta” estará siempre presente.
La Programación Neuro Lingüística (PNL) a través de la técnica del Metamodelo nos permite eliminar las distorsiones y sub modalidades del lenguaje para poder identificar de manera más específica la(s) conductas a cambiar (eliminando las generalizaciones del lenguaje) para luego poder emprender el camino a descubrir (y trabajar) emociones (sentimientos) y pensamientos (creencias) que la preceden y activan.

Veamos ejemplos:

Claudia, es una chica de 28 años que siente que su vida amorosa no funciona, no ha tenido “suerte” en el amor dice, mis relaciones no maduran y necesito que me amen! Ella me pide la apoye con su intención de cambiar esta situación. Luego de la aplicación de la técnica (metamodelo) se hace más específica y real la necesidad y conducta a cambiar. Ahora “no tengo suerte en el amor” nos lleva a “tengo miedo a que me critiquen”
Ese temor lleva a Claudia a reaccionar bloqueando las aproximaciones amorosas y cuando estas van incrementadas su intensidad el temor se incrementa de manera exponencial, rompiendo la relación. La pregunta es ¿Qué activa ese temor? ¿Qué creencia (pensamientos) existe detrás de ese miedo y reacción? Al continuar explorando llegamos a descubrirla: “soy una persona llena de defectos” mientras Claudia no cambie esa creencia, el miedo no se irá y la reactividad instalada continuará bloqueando sus relaciones amorosas, así aprenda todos los tips y aplique los consejos de sus amigas. El ciclo del PEA en acción.

Roberto, es un ejecutivo muy bien calificado en su empresa y cuenta con las acreditaciones que el mercado le demanda. Sin embargo luego de un assesment realizado en su empresa, la consultora encargada por la alta dirección sugiere que él debe ser más creativo para alinearse con el perfil de competencias que la nueva gerencia exige. Me asignan el apoyo a Roberto y el define inicialmente su problema como “no soy creativo y necesito serlo” continuando con el proceso de coaching eliminando las distorsiones del lenguaje (verbalización del problema) concluimos que el cambio es necesario en otro nivel, en la “inseguridad” de presentar a la gerencia un plan sin apoyo en referencias académicas e inédito. ¿Qué pensaba Roberto? ¿En qué creencia se sustenta su manera de pensar y sentir? Hay mucha información adicional en el caso, pero para los efectos los obviaremos para decir que la creencia era: “Hay que seguir las reglas y modelos probados para hacerlo profesionalmente” y claro, la creatividad muchas veces necesita romper el status quo, pensamiento divergente e innovación. Hoy está implementando nuevas ideas que previamente fueron presentadas, sustentadas y aprobadas para su territorio.

Todos vamos adquiriendo creencias desde niños, muchas de ellas potenciadoras y otras limitantes, hay que cambiarlas últimas conservando los beneficios que podrían tener en algunos aspectos de nuestras vidas. ¿Se imaginan la importancia de reconocer tus creencias limitantes? ¿Cómo si somos jóvenes padres podemos no transmitirlas a los hijos? ¿Si somos jefes cómo podríamos estimular la creatividad de nuestro equipo de trabajo?
Se puede!

La inteligencia, se encamina hacia el espíritu!

Desde inicios del siglo XX con la propuesta y difusión del denominado Coeficiente Intelectual (en alemán Intelligenz-Quotient, IQ) muchos de los que nacimos por los años 60’s  fuimos impactados y clasificados (con las consecuencias que esto generaría en el planteamiento de metas futuras) por este índice. Si tu resultado era 100 o menos casi no servirías para nada, hasta 115 en el promedio y solo más allá de 130 tendrías un futuro brillante y serías destacado y exitoso en “la vida”, atrevida sentencia implícita en la hoja de resultados de un test.

Mucho se ha estudiado al respecto luego del apogeo de esta  herramienta. Los resultados de estudios posteriores  sugieren que las pruebas de  IQ o CI tienen “fallas fundamentales” porque no toman en cuenta “la compleja naturaleza del intelecto humano con todos sus distintos componentes”.

Gardner en 1967 propuso la teoría de las Inteligencias Múltiples a través de la cual las capacidades de un individuo se podrían medir más allá del razonamiento lógico matemático-verbal. Con este precedente ( y observando en la vida real que la regla del alto IQ o CI no se relaciona necesariamente con el éxito laboral o social) Daniel  Goleman  planteó con mucho revuelo la denominada Inteligencia Emocional, aquella que nos revela como individuos capaces de tomar el control de nuestras emociones, motivaciones y relaciones con los demás. Explicando como el desarrollo de esta condición en niveles destacados (y seguro junto al desarrollo de otros tipos de inteligencias necesarias para el desarrollo de tus tareas y perfil) nos permite mayores niveles de autoestima, empatía y el muy deseado éxito laboral o profesional.

Todas estas teorías determinan  herramientas que nos permiten mejoras en el desempeño de las personas en sus distintos roles (profesionales, familiares, sociales), enfatizo en roles, necesarios para la vida en comunidad y sobre todo para la competitividad.

Las empresas (y todo proyecto comunitario) necesitan personas empáticas, capaces de trabajar en equipos, asumir condiciones  liderazgo situacional y mantener el control de sus emociones  según convenga. Ya los niveles de  instrucción y acceso al conocimiento son cada vez mayores  y estandarizados, lo que vuelve a destacar es lo que aportas además por el tipo de persona que eres.

Entonces estamos nuevamente en la parte del ciclo donde la persona humana cobra denotada relevancia, en buena hora!

A estas alturas la pregunta es ¿Cómo logro ser, más y mejor inteligente? la respuesta desde mi punto de vista está en la palabra SER. Trabajar tu mejor condición del SER.

Los cambios importantes (no digo grandes, dejar un vicio es un gran cambio pero no necesariamente profundo en tu condición de ser humano) son siempre profundos y no se pueden realizar desde “el personaje” desde aquello que con el tiempo somos fruto del querer tener y saber hacer. Influenciados por creencias adoptadas a lo largo de nuestras vidas (algunas que nos mejoran y ayudan, otras muy nocivas) que en mayor o menor grado nos alejan de nuestro YO esencial. De nuestro espíritu o conciencia.

La propuesta de una “nueva” o re-descubierta  inteligencia como la Inteligencia Espiritual abre nuevos caminos a la auto-realización, felicidad y por qué no mayor productividad y rentabilidad.

El desarrollo de La Inteligencia Espiritual se convierte en un camino para vencer en nuestra principal lucha para crecer, vencer a nuestro ego, es también el motor que impulsa la condición humana más altruista, la trascendencia. Ir más allá de nosotros mismos impactando ( tomando conciencia universal) positivamente nuestro entorno, convirtiéndose en una gran fuerza transformadora, que paradójicamente se consigue al mirar hacia dentro de nosotros mismos, conectándonos con nuestro SER esencial, elevando el nivel de nuestra conciencia, más cerca del creador.

La vida “moderna” nos exige re-descubrirnos y re-inventarnos (ver otras entradas en el blog) y el camino de la espiritualidad es hoy en día nuevamente reconocido y valorado, además de imprescindible, en mi opinión. Cultivar tu IE es una acción competitiva desde todo punto de vista. Nos acerca a la felicidad sin mediador, a desarrollar la capacidad de amar y por lo tanto de darse. Motivarse al logro con trascendencia y conciencia. Un cambio profundo, desde dentro, que impacta todo, a favor. Si tú cambias todo cambia.

Re-descubrirse…una oportunidad para ser mejor

Retomando el tema anterior donde revisamos brevemente la presión que tenemos para re-inventarnos y como esta nos aleja, muchas veces, de la posibilidad de re-descubrirnos. La preguntas que quedan son: ¿Qué nos debería motivar al ejercicio de re-descubrirnos? ¿Qué beneficios nos otorga esta práctica? ¿Hay una edad o circunstancia especial para hacerlo?

Antes de resolver las preguntas debemos ser plenamente conscientes que todas las conductas tienen una estructura y esa estructura está basada en una relación pasado-presente, por lo tanto estamos siendo modelados todo el tiempo por nuestras experiencias de vida y la interacción con los que nos rodean. Todos recibimos “etiquetas” en la infancia y adolescencia, tenemos experiencias buenas y malas que nos “marcan”, vamos construyendo un “personaje” que nos puede resultar mas o menos conveniente en algunas circunstancias, pero personaje al fin. Lo cierto es que encontramos en  el sistema de incentivos de nuestra sociedad, empresas, instituciones educativas y familias premios que resaltan en sobre manera nuestras capacidades y habilidades desarrolladas para  el HACER y TENER, mas no necesariamente para desarrollar el SER. La única manera de re-descubrirnos es buscar estar en contacto con el SER, con nuestra verdadera esencia, desde donde podemos hacer los grandes cambios y mejoras, donde nuestras oraciones serán verdaderas y escuchadas.

Que mejor motivación que conectarnos con nosotros mismos para desterrar algunas CREENCIAS que NO nos aportan y se convierten en pensamientos limitantes, que nos fueron impregnadas en algún momento del tiempo y se convirtieron en un engrama desde el cual  reaccionamos y a partir de ellos, dejamos de ser pro-activos y auto gobernarnos, huimos creyendo que luchamos.

Que mejor que poder hacer cambios reales para mejorar nuestra actitud y pro actividad y ver los beneficios en  los resultados que obtendremos  en muchos ámbitos de nuestra vida, el espiritual, el profesional, el social entre algunos otros. No es fácil pero posible si se cultiva desde el SER practicándolo con voluntad y honestidad.

Para re-descubrirnos y ver claramente en que debemos re-inventarnos, queda claro debemos hacerlo desde la toma de conciencia y trabajo en nuestras barreras o pensamientos limitantes, muchas veces es necesario recurrir a un Coach, otras se resuelven con solo hacer un “inventario” personal y tomar conciencia de lo que no me aporta, otras no podemos reconocerlas y están encubiertas en sub modalidades del lenguaje y no podremos tampoco re-programarlas hasta contar con el apoyo de técnicas como la PNL entre otras.

Existen muchos beneficios del re-descubrirnos, cito algunos:

  • Liberarmos de antiguas “cargas emocionales”
  • Nos habilita para perdonar
  • Elimina la presión de agradar y potencia nuestra identidad
  • Favorece la empatía e inteligencia emocional
  • Desarrolla la Inteligencia Espiritual
  • Permite cultivar el auténtico liderazgo
  • Nos enfoca en lo que realmente queremos para ser felices
  • Mejora el balance de tus objetivos en distintos roles

No hay una época, edad o momento especial  para iniciar la conexión con nuestro SER , mientras más temprano cultivemos la práctica de liberarnos de engramas y pensamientos limitantes, mejor. De hecho durante la adolescencia es un buen momento para hacer el primer inventario y trabajar algunas “herencias” de nuestros padres y maestros.

Hoy en día en el mundo laboral un factor de competitividad ( y empleabilidad) es la satisfacción del individuo respecto de las actividades que realiza tanto en el campo laboral como, social, familiar y espiritual. La capacidad de preservar sus valores y transmitirlos, para eso ya no solo es suficiente entrenar la Inteligencia Emocional sino desarrollar la Inteligencia Espiritual. Trataremos más este tema en una próxima entrada.

Procastinación ¿Por qué dejar las cosas para más adelante?

En el artículo anterior revisamos el tema de la motivación y sus distintas fuentes movilizadoras, las que nos llevan a “hacer cosas” con razones poderosas. ¿Por qué muchas veces postergamos el hacerlas? ¿Postergamos completar una tarea aun cuando la sabemos importante?  ¿Es un ataque de pereza o es algo más?

¿Qué es procastinar?

No es tan simple como el dejar algo para más adelante. Revisando la etimología encontramos pro, que significa “delante de, en favor de” y crastinus que significa “del día de mañana”. En resumen posponer cosas aun cuando sabemos que el resultado de esa acción nos perjudicará y que finalmente la tendremos que hacer a última hora. No es, reorganizar inteligentemente, no es decidir racionalmente no involucrarnos en una u otra actividad, las cuales podrían ser decisiones sabias y a favor nuestro.

Mañana lo hago

Sé que es urgente lo que tengo que hacer, pero me pongo primero a leer mis correos o decido hacer ejercicio u ordenar la oficina, sabiendo que no es lo que debería hacer, pero con eso se dice “estoy ocupado, haciendo cosas, preparándome” finalmente es tarde y se re – planea para mañana. ¿Le suena familiar? Pracastinamos por exceso de confianza en poder realizar la tarea contra el reloj o por falta de confianza en el resultado positivo de la acción. Si creemos que el resultado no será alentador (fruto de una baja auto estima o carencia para encontrar la razón y los beneficios del hacerlo) nos rendimos antes de culminar. Una manera gráfica de reconocer y aproximarnos a la comprensión de la  Procastinación es traducirla a una ecuación. Expectativa (creer poder), asignación de valor (incentivo) y tiempo (costo de oportunidad y amplio margen, sin mayor presión inmediata), son los elementos. Expectativa multiplicada por  Valor y dividida entre la variable Tiempo, será la ecuación base.

Posponer es propio de la naturaleza humana

La lucha entre la razón y el placer es una de las más grandes batallas internas del ser humano. Hace miles de años Platón comparaba esa pugna con un carruaje de guerra donde uno de los caballos simboliza la razón y el buen comportamiento  y el otro la pasión bruta e indómita. A veces los caballos tiran juntos, a veces cada uno por su lado. Freud muchos años después utilizó una analogía muy parecida usando un jinete y su caballo. El caballo es el deseo y la pulsión y el jinete la razón y el sentido común. Todo esto, hoy se conoce, tiene un fundamento biológico. En la corteza pre frontal es donde surge la planificación, gracias a ella tenemos la paciencia para imaginar diferentes resultados y con la ayuda del sistema límbico podemos decidir y tomar acción. Esta interacción es fundamental para evolucionar y también la base para procastimar.

Creer en uno mismo

Nuestras creencias pueden ser los mejores aliados para el éxito o llevarnos a fracasar antes de siquiera comenzar. Sin confianza todo distrae tus sueños ( la tele, el sillón, etc.) y el futuro se convierte en lo que podía haber sido. Dejar de confiar te lleva a procastinar a dudar de tu capacidad de tener éxito y como resultado dejas de esforzarte y sin esa voluntad estas paralizado. Las creencias generan aumento en las expectativas o las afectan negativamente y ya conocemos el rol de la expectativa en la ecuación de la procastinación.

Algunos tips de apoyo

  • Reserva las horas de mayor energía para las tareas más “difíciles”
  • Mantenga una buena condición física haciendo ejercicio
  • Duerma bien y trate de relajarse
  • Respete sus límites y limitaciones
  • Discrimine claramente las tareas importantes y sus beneficios
  • Intercale las tareas placenteras con las centrales en una “negociación” con usted mismo
  • Prémiese por cumplir
  • “Envenene” sus tentaciones y póngale desincentivos
  • Haga una pausa y vuelva a comprometerse cuantas veces sea necesario
  • Cree siempre en ti

Motivación ¿Emoción o razón?

Hola amigos, en esta semana se celebran varios eventos a razón de la semana del emprendimiento (no sé quién la instauró pero es un buen pretexto para poner el tema en agenda) trataré de asistir a algunos a conectarme  un poco más sobre el dinámico mundo del emprendimiento y comentaremos.

Hoy quisiera abordar el tema de la motivación, elemento fundamental en el desarrollo de un emprendimiento,  y competencia (la llamada auto motivación) que un emprendedor debe de cultivar y ejercer.  Hace algunos años (2001) cuando pasaba por las aulas del PAD de la Universidad de Piura, el profesor Pablo Ferreira me enfrentó  a una gran verdad, la motivación es un acto esencialmente racional. Claro, hasta ese momento siempre vinculé, como muchos, a la motivación con la arenga o la sola emoción trasmitida. De hecho si partimos de la etimología de la palabra encontramos que motivus (movimiento) y el sufijo cion (acción, efecto) se vinculan también con la palabra MOTIVO. Motivos o razones para hacer tales o cuales cosas, motivos para decidir hacer (o no hacer) esa es la fuente de la motivación.

Hay muchas teorías descritas respecto a la motivación basadas en las necesidades humanas (teoría de Maslow, Herzberg, Alderfer, Mc Clelland, Vrom  entre otras si les interesa profundizar en el tema) pero yo me quedo con la clasificación expuesta por Pablo Ferreira (la encuentran en su libro Gobierno de personas) que las agrupa en Intrínsecas, Extrínsecas y Trascendentes. Muy cercana a esta clasificación se encuentra lo expuesto recientemente por David Fishman en su reciente libro Motivación 360° donde acoge  a las motivaciones trascendentes dentro de las intrínsecas, libro muy claro para comprender las reales fuentes de la motivación, totalmente recomendable.

Entonces tenemos que la motivación Intrínseca tiene que ver con todo aquello que podemos disfrutar en el proceso del hacer y nos alienta. El aprendizaje vinculado a nuestras necesidades cognitivas, es un gran motivador en nuestra etapa temprana de la vida, descubrir lo nuevo, desarrollar la espiritualidad, el autoconocimiento, la autonomía.

Las motivaciones Extrínsecas tienen su origen fuera de ti y son consecuencias. El reconocimiento de terceros, el salario, los premios, condecoraciones, trofeos, la nota en la evaluación y en general los estados emocionales positivos son grandes motivadores predominantes en la mitad de la vida. Pero en este grupo también se llevan las palmas motivadores (no muy sanos pero muy potentes y efímeras a la vez) como el miedo, la culpa, la desaprobación y los castigos. Las motivaciones extrínsecas suelen ser generalmente efímeras.

La motivación trascendente nos lleva a la más noble de las motivaciones y menos efímera por cierto. Friedrich Nietzsche decía “aquel que tiene un porqué puede soportar cualquier cómo”

La motivación trascendente es motivación de alta calidad y se  encuentra  en los valores, las creencias y principios del individuo. La posibilidad de atender necesidades de otros (el verdadero espíritu de servicio al cliente necesita esta fuente) aun cuando pasen por encima de la suyas propias, dar el ejemplo, enseñar. Esta motivación genera compromiso y máximo esfuerzo. Estas lamentablemente predominan en la tercera parte de la vida, cuando nos enfrentamos a los años y cuestionamos  nuestros legados. Aun cuando el nacimiento de los hijos suelen ser para muchos un gran generador de  motivación trascendente, esta se concentra principalmente en asegurar bienestar económico y de consumo por miedo y culpas del pasado y/o proyectadas al futuro. Espero estar muy equivocado en este último comentario, pero igual lo dejo a reflexión.

Algunos ejemplos:

¿Por qué un vendedor se cambia de trabajo a una nueva empresa?

Motivador extrínseco: ganar más comisiones

Motivador Intrínseco: conocer nuevos mercados y técnicas de venta

Motivador trascendente: Servir mejor a los clientes que atiende.

¿Por qué un médico atiende a un paciente nuevo?

Motivador extrínseco: cobrar la consulta o consultas

Motivador intrínseco: Aprender, experimentar nuevos tratamientos

Motivador trascendente: Curarlo y lograr hacerlo sentir bien

Finalmente ¿Qué motivación necesita un emprendedor? Pues todas, en diferentes dosis y momentos. Si emprender significa elegir una actividad que te genere pasión, entrega y hasta sacrificio, si debes persistir en lograr tu visión, ir aprendiendo en el hacer, conseguir resultados, crear y crear para diferenciarte, persistir, organizar  y persuadir a tu equipo de los valores y frutos del proyecto, trabajar como ejemplo para otros y mantenerte automotivado y optimista, entonces sabes que debes de tener claro el o los por qué de tu emprendimiento. Las razones que te llevan a arriesgar y comprometerte, las recompensas que recogerás, el legado y ejemplo que pretendes construir.

Trata de eliminar el miedo, la vergüenza y la culpa de tus motivos para hacer y busca conocerte más a ti mismo en el proceso. Recuerda que todo tiene un propósito en esta vida y Dios conoce tus tiempos, la fe es y será siempre un respaldo que te permitirá tranquilidad. Contrariamente a lo que algún personaje de la política nuestra citó la plata no llega sola, tampoco el reconocimiento, ni el aprendizaje, se necesita trabajo y coraje.  Feliz semana a los emprendedores que lean esta nota. Dios les bendiga.

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