Del Yo al NOSOTROS

Conversaba con una amiga, con quien comparto valores cristianos, respecto al rol del Coaching como herramienta de crecimiento personal, y rápidamente me increpó lo siguiente “…el Coaching propone a las personas que se sitúen como lo más importante de sus vidas y esto, lleva al individualismo y relativismo, causantes de la perdida de vigencia de valores como la solidaridad, compasión y hasta la humildad”.
En ese momento, y observando su real preocupación, fue que comencé a comprender, desde su mirada, como podríamos concebir en esta era de la consciencia el rol que ejercemos desde lo personal y lo colectivo en la meta de una vida y sociedad destinadas a generar bienestar y, porque no, realización y felicidad.
Es cierto que existen modelos de desarrollo y liderazgo que se basan en los logros individuales fruto de enfoques muy personalistas, sin embargo, también es real que el concepto de desarrollo sostenible, muy vigente en esta era en distintos ámbitos, no se centra en el presente ni en el individuo, sino más bien en lo colectivo y futuro. Este anhelo o necesidad solo es posible de alcanzar o satisfacer cuando el individuo logra superar las etapas del miedo, pasar de preocuparse por sus necesidades básicas y satisfacción personal (ego) y atravesar hacia una etapa de crecimiento basada en la trascendencia y servicio, alineada con el bien común en su organización, sociedad y planeta.
Pasar del Yo al NOSOTROS.
Volvemos a lo individual. No es posible, o al menos se hace más complejo, alcanzar Grandes Propósitos sin la oportunidad de un entorno seguro y protegido respecto a las necesidades básicas (Maslow nos lo hizo saber ya hace rato), sin recibir respeto y amor de nuestro de entorno y sentirse confiado en tu fuero más interno. Es a partir de ese último nivel donde iniciamos un viaje de libertad individual que nos lleva al propósito ambicioso, que solo se podrá lograr co-creando con los demás y sirviendo al bien común en todos sus niveles. No se puede compartir lo que no se tiene.
Un requisito para lograr llegar a cohesionar tu crecimiento personal con las intenciones del bien común es generar confianza. El primer nivel de confianza se desarrolla en la autoestima, sin ese paso previo será difícil mostrarte confiable y ganarte el respeto de tu entorno, vemos entonces que la ruta siempre inicia en la responsabilidad del YO y que no es para un camino necesariamente egoísta o individualista.
El autoconocimiento y gestión individual es y será aún más importante en el futuro desarrollo de las personas, de cara a su realización y propósitos, y por supuesto al de las organizaciones que las convoquen.
La confianza es un elemento de cohesión interna y externa, del mundo personal y del colectivo, muchas veces necesitamos de ayuda para construirla en lo personal y de ardua disciplina para sostenerla en lo colectivo, se necesitan también reglas claras, autenticidad y respeto. Respeto a ti mismo, a tus pares de equipo, a tus compromisos asumidos y a tu estructura de valores.
Me gustaría cerra este artículo agradeciéndole a esta amiga por su cuestionamiento, ya que me lleva a precisar mi convicción respecto al desarrollo del potencial individual de las personas y su vinculación al propósito del bien común en las organizaciones y sociedad en búsqueda de desarrollo sostenible y trascendente. La importancia de reconocer los valores que guían esta ruta, alejados del miedo y en lo posible del ego, buscando crecer desde una mirada personal a una mirada colectiva, co-creando oportunidades, siendo más solidarios, respetuosos y comprometidos.

Anuncios

Coaching en la Era de la Consciencia

Hemos transcurrido como civilización un camino de importantes cambios en los últimos 200 años, tanto en modelos de desarrollo económico y cultural, como en ser una sociedad influenciada por la tecnología y nueva demografía. Pasamos del poder de la fuerza del hombre en la era de la agricultura, al oficio calificado y orientación a la calidad durante la era industrial y, junto con eso, cambiamos el paradigma del independiente al asalariado. La era post industrial nos mostró nuevos retos de calificación y especialización como imprescindibles para el desarrollo profesional y social de las personas, lo que dio paso a la era del conocimiento e información.

Hasta aquí pusimos la mirada siempre “fuera de nosotros”, la competencia nos llevó a buscar diferenciarnos con la especialización técnica, buscando el desarrollo en el capital intelectual. Sin embargo, llegó el momento en que el postergado o distorsionado anhelo de plenitud y felicidad, como individuos y sociedad, necesitó retomar su espacio y protagonismo, acelerando una nueva “revolución”: la era de la consciencia. En la cual el protagonista vuelve a ser el individuo, donde las respuestas y los recursos que necesita ya no están fuera de él y vuelve la mirada hacia adentro; buscando el crecimiento al eliminar las creencias limitantes acopiadas en el subconsciente o modeladas a través de los líderes “del pasado”.

En revaluar nuestro potencial y capital cultural como sociedad, buscando mejorar el balance en nuestras vidas y, con ello incrementar nuestra productividad laboral y contribución social, intentando también ser más felices y plenos.

Es en este contexto donde el Coaching encuentra su desarrollo y aplicabilidad, ya que las personas más allá de llenarnos de etiquetas y ejercer viejos paradigmas, buscamos nuestro propósito en los distintos roles que cumplimos. Deseamos libertad y equidad, ser protagonistas de nuestras vidas y nuestro futuro en ellas. Es en este contexto también, donde los valores personales y colectivos renuevan su vigencia desde la responsabilidad individual para construir comunidad (del YO al NOSOTROS)

La autorrealización (mezcla de pasión y propósito) se convierte en una meta más clara y próxima cuando se toma consciencia de quien eres y no solo que haces.

Pero ¿Quién eres? ¿Qué deseas ser? ¿Qué te “mueve”? ¿A qué valores apelas para discernir? ¿Qué te impide ser lo que quieres ser o explotar al máximo tu potencial?

Cualquier persona (o líder de una organización) en esta era de la consciencia que no tenga claridad en estas preguntas, no puede decir que se auto lidera, que se gobierna emocionalmente y, que podrá influir, inspirar y guiar a un equipo hacia metas más allá de una que otra tarea efímera.

El coaching a nivel personal o en el contexto de las organizaciones, proporciona un espacio de encuentro uno mismo y sus creencias o modelos mentales. Te permitirá reflexionar y decidir con que te quedas y que necesitas cambiar, te acompañará en el diseño y aplicación de tu plan de acción para lograrlo.

Sin juicios externos y mucha autenticidad podrás alejarte de la “zona del miedo” (niveles 1, 2 y 3 según el modelo de Barrett) transformarte y llevar tu influencia a construir una vida más plena, una comunidad más libre y responsable, confianza y respeto en balance con una dosis de humildad y la firmeza para generar equipos de alto desempeño y personas eficientemente felices.

¿Te atreves a probar el coaching? ¿Qué te impediría hacerlo?

 

Néstor Montestruque A

Executive & Business Coach

Autenticidad: Reto en las organizaciones

El incremento exponencial en la velocidad de los cambios por tecnologías disruptivas, nuevos stakeholders en el mercado, acceso a información y conocimientos y los paradigmas de las nuevas generaciones (de consumidores y colaboradores) hacen que las organizaciones enfrentan nuevos retos para cumplir su misión.

Uno de los más importantes: La velocidad de respuestas a un mercado cada vez más demandante, hiper comunicado, sensible y sobre todo crítico ante la veracidad de las propuestas. ¿Qué necesitan entonces, las organizaciones, para comunicar y sostener sus propuestas de valor con la velocidad que el mercado demanda? ¿Cómo lo hacen garantizando los valores de la organización?

Autenticidad. To be or not to be?

Desde la perspectiva de la lógica, la autenticidad está íntimamente ligada a la “verdad” y esta al pensamiento. Cito “verdad” entre comillas ya que prefiero definirla como la interpretación de la realidad a través de los pensamientos y sistemas de creencias en cada individuo. La autenticidad entonces necesita del reconocimiento de la “verdad” pero con la condición objetiva de separar “la paja del trigo” en otras palabras, distinguir los hechos de las inferencias, interpretaciones y juicios, que deberán ser validados.

La autenticidad, ligada a su etimología, se basa en obrar desde la propia autoridad, ser dueño de la “verdad” en sí mismo, nos lleva entonces a recorrer un camino de profundo auto conocimiento como primer requisito, y luego, de una profunda toma de conciencia del entorno donde la debo desarrollar.

Al conocer las creencias y modelos mentales, reconoceremos los límites que estas podrían imponernos para respetar la diversidad interpretativa en el entorno, sin eso solo podremos aspirar a ser una pieza aislada, o peor aún, cínica, en los procesos de negocios del cada vez más complejo y cambiantes en el mundo de las organizaciones altamente productivas.

La autenticidad es un valor personal y profesional, ejercerla fomenta el crecimiento de las personas, al hacerse responsables y coherentes con sus actos.

¿Por qué la autenticidad se convierte hoy en día en core competence en las organizaciones competitivas?

En el mundo contemporáneo, donde convivimos hiper comunicados y nada se puede esconder, la autenticidad de las personas (y como equipos de trabajo) se convierte en un atributo imprescindible para generar ventajas competitivas en las organizaciones. Afecta positivamente la generación de estrategias y la velocidad de su implementación, evitando reprocesos y perdida de energía.

En las organizaciones auténticas este valor se cultiva y se respira en el día a día, se refleja en la satisfacción de los colaboradores (más aún si son millenials) en los equipos de trabajo con mejores negociaciones, en la eficiencia operativa con mejor ejecución y finalmente en la participación de mercado. Velocidad de respuesta y alta rentabilidad.

La tarea de impregnar autenticidad en una organización es intensa y debe ser continuamente monitoreada. Hoy en día nos enfrentamos a entornos viciados con prácticas poco éticas y hasta corruptas en el mercado y de otro lado el sostener o incrementar la reputación social y buenas prácticas corporativas, todo esto para mantener la atractividad con los clientes externos, el talento interno, valor para los accionistas e imagen y reputación ante la sociedad. Razones más que claras para promover organizaciones auténticas con colaboradores auténticos que generen procesos de negocio ágiles y eficientes. Nada de esto se debe improvisar.

¿Cuántas opiniones e información “corren” en el pasillo de tu empresa? ¿Cuánto re-proceso existe? ¿Cuánta victimización escuchas en los diálogos de tus colaboradores? ¿Cuán auténtica es tu organización hoy en día?

Néstor Montestruque A

 

 

Propósito y valor

Esta es una reflexión a razón de la muerte de 3 valientes bomberos peruanos en un incendio ocurrido en la ciudad de Lima hace unos días. La sensibilidad de la comunidad al ver que la muerte fue el trágico resultado de la intervención de estos “hombres de rojo”, se tradujo en expresiones y titulares como: ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué se arriesgan así? ¡Que valientes!

Bomberos peruanos combatiendo un incendio

Definir y aceptar tu propósito en la vida, eso que te mueve, la razón que le encuentras a tu paso por este mundo, aquello que te genera los suficientes motivos para tomar una u otra determinada acción, eso que te ilumina y exalta el espíritu, es un proceso que algunas personas nunca llegan a concretrar y mucho menos definir a tiempo, otras pueden ir re-definiéndolo en la medida que maduran sus emociones y aprenden a reconocerse  y aceptarse con los dones y talentos que Dios puso en ellos. Si tu propósito es claro tus motivaciones son fuertes y tus acciones congruentes y alineadas

Para descubrir el propósito personal muchas veces recurren   a un ejercicio intelectual a través de un taller o seminario, también hacen uso del auto examen de conciencia, recorriendo gustos y preferencia para tratar de alinearlos con sus creencias, espiritualidad  y visión del futuro. Ambas son vías válidas y muchas veces complementarias.

Los seres humanos en general y más aún cuando jóvenes,  solemos fijarnos metas muy personales e intrínsecas, buscamos el reconocimiento extrínseco también como fuente de motivación y la trascendencia pasa tangencialmente, para cobrar vigencia en la mitad de nuestras vidas en adelante. ¿Qué motiva a un joven a ser bombero y servir a su comunidad? ¿Reconoce en esta labor su propósito? ¿Su motivación es de reconocimiento extrínseco  o de trascendencia? ¿Pretende demostrar su valentía y arrojo?

La mayoría de los bomberos en el Perú se enrolan de jóvenes, muchos pasan gran parte de su vida combinándola con esta actividad voluntaria. Yo creo que un(a) joven que se alista como bombero voluntario tiene claro que el servicio a la comunidad, el salvar una vida, el rescatar un ser vivo en un desastre,  es un elemento esencial de su propósito en la vida, lo siente, lo ilumina y mueve a la acción desde que comienza a madurar su toma de conciencia. Cuando las razones (motivaciones) están alineadas con tu propósito, el valor y  el coraje  son  una consecuencia, son dones que  descubres y usas  como herramientas para que nada te detenga en conseguir la meta, más aún cuando esta es salvar una vida. La motivación extrínseca está en  la labor misma, en la fraternidad de tus “hermanos de fuego” o un “gracias” eventualmente. Trasciende la obra más no el individuo.

Tremenda lección de la fuerza y valor del propósito la que nos dejan estas vidas que se fueron, pero no se perdieron, ya que lograron trascender aun cuando era parte de su propósito. Que Dios proteja a los bomberos. Dios, Patria y Humanidad.

 

 

 

 

Liderazgo,Talento y Propósito

Durante la semana que pasó se dieron en Lima dos eventos importantes para el desarrollo profesional del Coaching, el Latam Coaching Festival organizado por la ICF (International Coach Federation) y el International Congress Coaching, organizado por la ICC (International Coaching Community). Para  los que hemos incluido el Coaching como herramienta para apoyar nuestro propósito en la vida, fue una semana de mucho aprendizaje. Quiero compartir con ustedes algunas de mis notas y reflexiones al participar en  estos eventos.

Como ya hemos “hablado” a través de este blog, se refuerza la premisa que no se puede dar lo que no se tiene o conoce tener. En el artículo de Liderazgo Emocional menciono que para ser líder y guiar o influenciar a otros debemos ser plenamente conscientes de quienes somos en esencia (suma de emociones, creencias, conocimientos, etc.) y luego aprender a autogestionarios para darles propósito.

Escuchaba a Juan Sotomayor (ICF Perú) iniciar su ponencia en el  sobre Liderazgo y Coaching con una pregunta: ¿Quién eres? primero lidera tu vida para luego liderar la de otros, citó. ¿Modelas a alguien, eres consciente de lo que no sabes, de lo que no sabes que sabes? Arduo trabajo previo de re-descubrimiento personal para un prospecto de líder. Si el reconocer tu esencia y gestionarla  es un punto coincidente para el liderazgo, adoptar y trabajar tus valores, nos decía David Alonso (ICF España) se convierte en una herramienta de estructura para ser congruente y hasta para reducir el stress cotidiano.

juan-sotomayor-icf

Nancy Fuk (ICF Perú) me dejaba la reflexión, en su abordaje a través del Coaching Sistémico que todo se inicia a nivel de conciencia con un por qué, que somos seres libres para decidir (ser, sentir, pensar y hacer) por lo tanto llevar nuestra vida al status y equilibrio que deseamos.

Como siempre que se otorgan libertades el reto está en tomar buenas decisiones en uso de esas libertades. La biblia nos muestra a los seres humanos teniendo mentes y voluntades propias. Por lo tanto, en un sentido limitado, somos creadores de nuestra propia conducta y camino – sean estas de acuerdo con la voluntad de Dios o no.    

Pasamos a comentar el Talento, quiero iniciar con una reflexión  mencionada por  Daniel Barrero (ICC Ecuador) ” Nuestra cultura se construye sobre debilidades y no sobre capacidades” aludiendo al sistema educativo en esta parte del continente, coincido con él, nos enseñaron a enfocarnos (con buena intención) en el -15% y no en el +85% que en promedio todos tenemos. Marcela Parga (ICC España)  comentaba que estamos en constante evolución y por lo tanto nuestros talentos evolucionan, sean naturales o adquiridos, nos invitó a reconocer nuestros talentos y hasta visualizarlos para luego ponerles “gasolina” entiéndase motivación ¿Lo que tengo, para que lo tengo? Los talentos son regalos de Dios mencionaba Luciano Viana (ICC Brasil) pero hay que cultivarlos para disfrutar de sus frutos, destacó. 

Con esta pregunta llegamos al Propósito. Paty Zambrano (ICC México) nos dijo “el propósito es un poder oculto, lo que hay dentro de mi es importante para definir mi propósito” con esto vinculamos entonces talentos y propósito  ¿Cuál es el propósito de tu vida? ¿Cuál el de tu trabajo? ¿Tienen conexión? ¿Podemos alcanzar algo si no sabemos que queremos? Ludmila Frolova (ICC Rusia) nos recordó que nuestro propósito impacta en la construcción de nuestra identidad.  

Resumen del resumen de mi aprendizaje de la semana: Conocer  y liderar nuestras emociones, pensamientos, creencias y conductas, nos ayudará a descubrir nuestros talentos (naturales o adquiridos) Con los valores como estructura,  le daremos la fuerza del propósito a lo que hacemos. Si los ponemos en práctica con pasión,  vocación y dirección, no solo seremos más felices, también generamos los cambios que deseamos para nuestras vidas, y seguro, cambios en el entorno en favor de nuestras metas y una mejor vida en comunidad. Te invito a caminar esta ruta con el acompañamiento de un COACH! 

Liderazgo Emocional

La sola expresión de la palabra LIDERAZGO nos lleva a pensar en el ejercicio de la influencia en otros. Al hablar de Líder hablamos de seguidores, de dirigir, guiar y motivar, estas  son aptitudes fundamentales de quien desee llamarse o se le reconozca como Líder. Todo esto nos puede desviar a pensar más en el seguidor que el promotor,  alejarnos del real  inicio del círculo virtuoso implícito en el liderazgo.

¿Dónde se inicia el círculo virtuoso del liderazgo?

Bernad Bass en su libro ” From Transactional to Transformational Leadership: Learning to Share the Vision” expone tres teorías de cómo podemos ser o hacernos  líderes: La del Atributo, que nos presenta a aquellos seres humanos capaces de influir en los demás desde casi siempre, con talento natural (en esta teoría también están los que se valen no necesariamente de motivaciones trascendentes y hasta podrían impostar anti valores) La teoría de los Grandes Acontecimientos, que hacen “explotar” líderes circunstanciales, los que emergen ante una crisis o acontecimiento extraordinario. Finalmente la teoría de La Transformación, donde todos podemos convertirnos en líderes si aprendemos las destrezas necesarias. Esta es la teoría más aceptada por los académicos del tema en la actualidad.

El Libro sobre Liderazgo, Teoría, Investigació y Aplicaciones Gerenciales, por Bernard M. Bass

Si aceptamos esta última como la mejor opción ¿Dónde deberá iniciarse  la transformación del prospecto de líder de cara ejercer liderazgo? ¿Se puede dar o compartir lo que no se tiene? Estoy convencido, este círculo  virtuoso se inicia con el conocimiento profundo de uno mismo, el gran proceso de transformación es primero personal, luego puedes adquirir las competencias que te permitan ejercer el estilo de liderazgo que la situación amerite.

¿Qué implica ponerte al inicio de este proceso?

Creemos y seguimos a un determinado líder no necesariamente por sus atributos sino más bien por sus actos, acciones o reacciones ante determinadas demandas o circunstancias. Es en esas situaciones donde reconocemos o validamos su condición de líder. Si nuestras re-acciones o maneras de actuar, determinan una conducta capaz de crear credibilidad y estas sabemos,  están condicionadas por nuestras emociones, pensamientos y creencias (ver PEA en este blog), es allí donde debemos iniciar el proceso de transformación de cara a desarrollar el círculo virtuoso de lo que en mi grupo de trabajo (In Humanum Coaching) denominamos, LIDERAZGO EMOCIONAL. Re-descubrirte Líder Emocional, implica gestionar tus emociones, descubrir tus máscaras, cambiar  tus creencias para tomar el control de ti mismo, crecer desde el dar y compartir, respetar y finalmente influir. Un líder solo  puede dar o compartir lo que se reconoce tener.

¿Cómo echamos a girar el círculo virtuoso del Liderazgo Emocional?

Con el control de tus emociones y las re-acciones vinculadas, desde el cambio de creencias y pensamientos limitantes, puedes proyectarte a “el otro” respetarlo, otorgarle espacio, responsabilidad y ser capaz de influenciarle positivamente desde una base empática y propositiva.

Si la Inteligencia Emocional aportó a la sociedad, la necesidad de comprender las emociones del “otro” desde la empatía, para mejorar las relaciones y favorecer la vida y trabajo en comunidad, el Liderazgo Emocional aporta la necesidad de transformarte desde tu esencia y no solo cambiar según las demandas externas, para desde allí y no desde el “personaje” puedas proyectar, proponer e influenciar, ser y ejercer el modelo de liderazgo que la situación amerite,  sin inventarte.

el lider balanceado puede manejar muchas tareas con tranquilidad

Compartir una visión, articular las competencias de un equipo, comunicar una estrategia, resolver una crisis, lograr objetivos a través del potencial de otros y hacer esto de manera sostenible, será posible para un Líder Emocional. Además, este líder podrá ser autentico,  feliz y pleno en el proceso, convirtiendo este efecto en su principal motivación y herramienta de persuación.

Supervivencia en el siglo XXI

 

Ya ingresamos al año 16 de este nuevo siglo y la tendencia es muy clara, los retos están cada vez más en lo intrínseco que en lo extrínseco. En lo que “llega” de dentro y no principalmente lo que “llega” de fuera. El segundo tramo del  siglo pasado fue marcado por las demandas de los Baby Boomers, Yuppies, Gen X, Gen Y, estas últimas marcan también las demandas del nuevo siglo. El siglo XX incrementa la expectativa de vida a través de la mayor conciencia en prevención de salud y tecnología médica. Incrementa también el acceso a la información y la instrucción. Facilita la comunicación a distancia y entornos virtuales. En el siglo XX aprendimos a defendernos de los ataques a nuestro cuerpo y logramos tener mayor vitalidad para aprovechar mejor lo que nos ofrece el entorno, el disfrutarlo y algunas veces explotarlo. Se consolidó la era del conocimiento, recordemos que ya autores como Peter Drucker en su libro “Landsmarks of Tomorrow” en el año 1959  acuñaba el término “trabajador del conocimiento”

Para el siglo XXI se trata de hacer productivo ese conocimiento. Hay mucho conocimiento que administrar, una red mundial interconectada de ideas y pensamientos dispersos no parece una opción final muy inteligente. El estar interconectados no nos garantiza nada sin ejercicio de la conciencia y propósito personal. Sin ideales elevados de autorreflexión, compasión, misericordia, cooperación. Espiritualidad en resumen.

En el siglo XXI el gran reto es asegurar nuestra supervivencia interior, luchar contra las enfermedades de la mente, gestionar nuestros pensamientos y emociones, ampliar nuestro círculo natural de empatía, optar por lo que realmente nos importa y valoramos. Vencer al ego. Hay mucho por aprender y desaprender.

¿Acaso, disfrutar del amor, tener más y mejores amigos, comunicarnos mejor, ser más felices no es el anhelo de muchos que ya disfrutan del bienestar extrínseco? ¿Qué  lo impide?

La Inteligencia Emocional, esa relación entre el pensar, sentir y actuar con proyección en el otro observador de la realidad será muy útil, pero cuando sea honesta en la intimidad de nuestro espíritu y deseo, cuando un alto nivel de autoconciencia nos aporte un alto nivel de espiritualidad.

¿Dónde buscar? pues dentro de nosotros mismos, en la abundancia de los dones recibidos, en lo que somos capaces de sentir, de aprender a pensar y sentir. Desarrollar nuevos circuitos y redes neuronales para no reaccionar como no deseamos, para atrevernos a hacer cosas distintas con motivación trascendente.

La fuente de supervivencia,  no sólo de bienestar físico, de disfrute de la existencia e impacto positivo en nuestro entorno, está dentro de nosotros mismos. Hay que mirar hacia adentro, aprender y desaprender.

 

El efecto “Año Nuevo”

Pasadas las celebraciones y la inundación (bienvenida por cierto) de mensajes, videos y otras modalidades de saludo que la tecnología nos ofrece hoy, no quiero dejar pasar este primer día útil del año para desearles mucho éxito en el 2016 que llega lleno de retos y oportunidades.

Recibido y festejado el año nuevo volvemos a la realidad con todo entusiasmo y expectativas renovadas, lo cual es muy bueno y placentero. La pregunta es ¿Cuánto dura? No quiero ser “aguafiestas” ni nada parecido, por el contrario mi intención en estas líneas es alentadora, exhortadora y comprometida con el optimismo que esta época del año nos permite y no se repite sino hasta el próximo fin de diciembre.

Quiero proponerles una sencilla manera de prolongar y mantener vigentes este estado de ánimo y disposición a través de este consejo, haz este pequeño ejercicio:

  • Toma un tiempo, pasada la algarabía, para hacer Plan Personal (PP) 2016
  • Iniciar el PP con un repaso de lo BUENO que pasó en el 2015, no seas conciso, expláyate, disfrútalo nuevamente así creas que son “pocas” cosas.
  • Intenta descubrir que FORTALEZAS (las tuyas) estuvieron detrás de todo lo BUENO que pasó. Revisa en el ámbito de la salud física, emocional, desarrollo intelectual, tus hábitos y conductas y espiritualidad.
  • Ahora revisa y lista las OPORTUNIDADES que puedes imaginarte en el 2016, haz una lista lo más grande posible, no importa si puedes considerarlas sueños, sueña!
  • Agrupa estas oportunidades de logro en el 2016 en grupos que las relacionan como: familia, pareja, trabajo, sociedad, amigos, etc. Revisa que alguna no quede vacía o poco satisfactoria para ti.
  • Ahora que ya re-conoces tus fortalezas y sabes de las oportunidades establece prioridades e impacto para este año en particular y pregúntate ¿Qué me impide lograrlas? Donde encuentres obstáculos, encontrarás tus oportunidades de mejora para el 2016.
  • Ahora llegamos al Plan de Acción. Ya sabes que deseas para este año, con que recursos cuentas y lo que te falta para conseguirlo, es momento de ser creativo, asignar recursos y hacer compromisos.
  • Finalmente, comparte tu plan con una o más personas de tu entorno, así te obligas indirectamente a “rendir cuentas”

Habrás notado que no te propongo revisar lo que falló, lo malo o aquello que no deseaste y no pudiste controlar, tampoco las mal llamadas debilidades,  necesitas enfocarte en todo lo POSITIVO , en tus sueños y anhelos. En mi experiencia como coach muchas de las razones que te impiden lograr lo que anhelas son creencias o pensamientos limitantes (descúbrelos dentro de ti) que al hacerlos conscientes puedes enfrentar y solucionar abriendo paso a más opciones creativas.

Recuerda que si quieres que las cosas en tu entorno cambien, pregúntate ¿Qué debo de cambiar yo? También recuerda que no estás solo y la fe en dios te ayudará.
No dejes pasar el Efecto Año Nuevo y hazlo ya!

¡Feliz año 2016 lleno de retos y oportunidades!

El Espíritu de la Navidad

Finalmente y luego de dejar algunos proyectos de artículos inconclusos (procastinando) la navidad fue mi motivación para hacer una entrada al blog.

Navidad, para los católicos es tiempo de esperanza, de fe y de dar. Esperamos la noche buena para reunirnos con la familia y poner la cena en la mesa, esperamos los regalos (aun cuando digan que es para los niños, el niño dentro de los adultos también espera un regalito) tratamos de dar de distintas formas algo más que lo cotidiano.

¿Por qué sucede todo esto? ¿Es el “espíritu” de la navidad? Yo quiero pensar que sí, más allá del sucumbir a la propuesta frívola oculta en un mensaje publicitario para regalar-entiéndase comprar- tal o cual cosa que haría “feliz” a alguien, creo que muchos corazones por más fríos que sean, se motivan con el Espíritu de la Navidad.

Creo que ese espíritu está siempre allí y le damos tregua para recordarnos cuán sensibles somos en esencia.

No es coincidencia que las tres virtudes teologales católicas sean la esperanza, la fe y la caridad. Estás junto con las naturales configuran la imagen del hombre a semejanza de Dios.

El tiempo de adviento nos prepara (a esperar) y estimula para recibir la navidad, el nacimiento de Jesús, la llegada de dios a los hombres. Nos pone ejemplos de espera , fe absoluta y darlo todo. La imagen de la virgen María es el gran ejemplo de estas virtudes.

Si la esperanza es la virtud que nos alienta a creer, a confiar, más allá de lo está en nuestras manos. Es la que nos hace pasar de ser la suma de sucesos a existir como hijos de dios con propósitos, entonces no dejemos espacio para lo que por defecto se opone a ella, la desesperanza. Tampoco para la presunción a la que por exceso nos lleva el consumismo.

Navidad y regalos

Aprovechemos el Espíritu de la Navidad para esperar lo mejor (para soñar y planear) para fortalecer nuestra fe en Jesús (y en nuestros proyectos con su ayuda) y para reflexionar en cual es nuestra manera de dar (de servir a nuestros clientes y prójimo) de trascender más allá de nuestras necesidades.

Les deseo una Navidad llena de ese espíritu, llena de amor y gracia. Llena de Jesús. Feliz Navidad para todos!

WordPress.com.

Subir ↑