Me resisto a vivir con miedo

Marzo 2020, nunca viví una situación como esta, confinamiento domiciliario casi absoluto por una pandemia viral. Van más de 30 días con canales de televisión saturados de “noticias” del COVID19, como debe de comportarse la población y en muchos casos no lo hace. El otro lado de la cobertura mediática y de redes sociales en los últimos días están las consecuencias económicas y el impacto en los distintos sectores de la sociedad, las medidas que se toman y la estadística de muertes.

La información del agente viral es suficiente para lo que un lego en medicina necesita saber y las medidas que se deben tener para la contención y mitigación, individual y colectiva de la probabilidad de contraer el virus, eventualmente hacer síntomas y posiblemente tener complicaciones que en un porcentaje de entre 5% y 10% serán complicaciones severas y alrededor de un 3% terminarán en decesos (suena frío pero ayuda a ponerlo en perspectiva epidemiológica) muchos de ellos por saturación del sistema de cuidados críticos de salud. Entiendo crear conciencia y nuevos hábitos necesita cobertura y frecuencia intensiva, también tiempo y motivación. Pero hasta aquí “huelo miedo” más que motivos para la acción.

En un post anterior sobre el miedo en esta coyuntura de  pandemia por COVID 19 https://nestormontestruque.com/2020/03/13/miedo-en-tiempos-de-corona-virus/ resalto como el miedo, emoción y respuesta fisiológica, nos puede proteger en cierto modo pero también paralizar, pasando por un espectro de conductas asociadas o compensatorias muy riesgosas  para el individuo y la sociedad.

¿Cómo queda impactada la tan demandada empatía en un contexto como este?

He observado directamente varios matices, desde como aplaudimos a los de la “primera línea” que nos protegen y proveen hasta como criticamos duramente a aquellos que no se quedan en sus casas. ¿Por qué es más fácil comprender o ponerse en los zapatos del que nos defiende y provee y retribuirle con un aplauso? ¿Por qué podemos ser muy duros con los que vemos en la calle sin permiso de trabajo formal? Planteo la inferencia ¿Los primeros me salvan y los segundos me exponen? ¿Veo en cada individuo un potencial agente agresor a mi salud? Y la gran pregunta que hay detrás de esas reacciones ¿Qué siento? ¿Qué pienso que me hace sentir, lo que siento?

La llamada distancia social no implica la perdida de empatía, la perdida de conexión y emociones, el miedo nos puede hacer ver solo lo que nos permite ver, pero no debemos dejar nos impida poder sonreír (se ve en los ojos aun uses mascarilla), usar el lenguaje corporal, escuchar activamente, ¡usar la palabra! En fin, necesitamos entrenar esas nuevas habilidades de comunicación para no alejarnos por el contrario acercarnos más.

En un artículo anterior hablamos de la importancia de pasar del Yo al NOSOTROS para poder crecer, liderarnos y liderar https://nestormontestruque.com/2019/06/12/del-yo-al-nosotros/) dejar el ego individualista y pasar a la trascendencia en el servicio, la mirada al bien común para nuestra sociedad y planeta. ¿Se puede todo esto desde el miedo? Todo eso se hace más difícil cuando percibimos que nuestras necesidades básicas de supervivencia no están satisfechas o peor aún se ven amenazadas. Richard Barrett en su modelo de liderazgo reconoce los tres primeros niveles de 7 como la zona del miedo del desarrollo de un líder y nos dice, además, que desde allí un prospecto de líder no puede autenticar el servicio y las decisiones en el bien de su equipo o comunidad, es recién cuando se libera del miedo a la subsistencia, aceptación e imagen de sí mismo que inicia su transformación trascendente y el real ejercicio del liderazgo consciente.

¿Cómo nos reconocemos en el transcurso de esta pandemia? ¿Qué mueve las acciones o reacciones que tenemos? ¿Qué nos impide dejar atrás el miedo? ¿Cómo capitalizo personalmente la experiencia? ¿Qué me falta ahora para las nuevas demandas de la sociedad y mis clientes?

Será importante que cada uno resuelva esa pregunta sinceramente, reconociéndose, y pueda elaborar un plan de acción (si tiene un coach en el que confíe, llámelo)

Si le toca dirigir, afronte el reto movido (motivado) por un buen propósito, que pueda mirar más allá de la crisis y que sus acciones, de manera responsable consigo y la sociedad busquen el bien común en libertad.

Que la crisis saque lo mejor de nosotros, ponga en valor los valores, la conciencia del impacto colectivo de nuestras acciones individuales, pero para crecer y no para huir y solo protegernos como aquel hombre de las cavernas, a quien el miedo le era indispensable para subsistir. La espiritualidad llegue para aumentar la humildad y la fe en Dios para mantener el propósito y la esperanza. Somos humanos del siglo XXI ¡Vamos con alegría a la búsqueda de un mundo mejor!

Néstor Montestruque A

Coach

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